Cáncer de testículo

El tumor más frecuente de los hombres jóvenes. Su pico va desde el inicio de la pubertad hasta los 35 años, para luego hacer otro pico en la 6ta década de la vida. Su causa no está del todo clara sin embargo se asocia a criptoorquidea (que un testículo no le descendió al nacer el niño y posteriormente le bajo durante la infancia o lo operaron)

Se caracteriza por una sensación de una masa pequeña o una tumefacción indolora en los testículos. Es una lesión generalmente dura que no duele y que puede ir creciendo durante el tiempo. Toda lesión sospechosa de testículo es una EMERGENCIA y debe acudir al especialista de inmediato. Una lesión dura sólida en un testículo debe pensarse en un cáncer de testículo hasta que se demuestre lo contrario.

Afortunadamente, un ultrasonido de manos expertas, puede diferenciar si una lesión se trata de un quiste o una inflamación del epidídimo o si en realidad es un tumor sólido del testículo. Si por examen físico se sospecha de una lesión y sí en el ultrasonido también hay sospecha, se debe intervenir al paciente quirúrgicamente  para extirparle la lesión ya que las posibilidades que  se trate de un cáncer son por encima del 90%.

Hay muchos tipos de tumores testiculares unos benignos y otros sumamente agresivos. No se sabe contra que tipo de enfermedad se está batallando hasta no haber quitado el testículo y haberlo estudiado histopatológicamente.

Una vez sabiendo el tipo de tumor, se sabrá si el paciente es candidato a observació, cirugía de extracción de ganglios, (linfadenectomia retroperitoneal) o quimioterapia, radioterapia.

El cáncer de testículo es el modelo de tumor que es tratable y curable incluso si su diagnóstico es tardío (aunque no es lo ideal ni lo más sencillo)

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